sentires navideños
la comunidad como fantasía solo disponible para unos pocos
siento que no tenemos suficientes conversaciones sobre el privilegio de la familia ,de sangre y también de la elegida. cuando entro en un vínculo, o incluso en un espacio colectivo, tengo miedo de asustar por todo lo que traigo a cuestas o de no saber cómo comportarme sin que queden escritos mis traumas familiares/con el mundo en rotulador de punta gorda por toda mi cara. decía fanon que “ el cuerpo carga las marcas de la historia, se quiera o no”, a menudo se me ven, me retuercen y confunden en cómo actuar. no puedo negar que me avergüenzan.
navidad es un momento especialmente duro para mucha gente queer, trans, migrante, racializada, para quienes venimos de intentos fallidos de familias rotas. ayer me borré Instagram sabiendo que lo que iba a ver solo iba a empujarme a un pozo profundo de melancolías que ya están corriendo por mi cuerpo. no quiero que las pisadas sean todavía más dolorosas al ver la felicidad coreografiada en stories de otres.
hablamos mucho de privilegios raciales, de clase, heteros, cis, pero poco dedicamos a comprender lo que supone tener las alas rotas desde el nido. no tener una familia estable y haber tenido una infancia dolorosa es algo de lo que, seamos honestes, nunca nos recuperamos del todo. es un tipo de pérdida con el que aprendemos a vivir, que más que desaparecer, tiende a ir cambiando de forma.
estos días leía un artículo de la Universidad de Sídney, de Richelle Mychasiuk, sobre cómo estar expuestx a violencia en la barriga de tu adre, como feto, o en la primera infancia, exacerba el dolor crónico y altera procesos epigenéticos clave. no me pregunten por qué llegué ahí pero mientras lo leía, con el cuerpo doliéndome entero, pensaba en cómo este dolerme está profundamente conectado con el trauma. un trauma que empezó cuando yo todavía no había respirado el aire de este mundo, se trata de un dolor gestado e inscrito profundamente en mis capas, algo como una marca histórica.
el artículo hablaba de cómo esa explosión temprana a la violencia deja rastros reales en el sistema nervioso y desde ahí el cuerpo aprende a sentir de otras maneras donde sobrevivir y defenderse son las tareas siempre urgentes. hablaba también de algo que me atravesó: si has estado expueste a violencia como feto- bebé, tiendes a no entender las dinámicas de juego y relación desde la infancia ya que te enseñaron que el vínculo no era un lugar seguro.
tiene sentido. desde luego que mi subconsciente ya lo sabía, pero me hizo bien verlo escrito. supongo que mi interiorización de la palabra todopoderosa de la academia me sirvió para dejar de autoculparme por no saber jugar a los juegos sociales, para no sentir que esta soledad es merecida.
también está el tema de la familia elegida. es un ideal muy extendido en la comunidad queer, en los movimientos en general: no me cuida la policía, me cuidan mis amigas. y sí, ojalá. pero ¿qué pasa si ni una ni otra nos cuida? ¿qué pasa si no tenemos esas amigas incondicionales que están ahí cuando el peso es tan difícil de abarcar? especialmente para aquelles que vivimos en territorios inmensamente blancos, tener esa red o imaginario de familia es bien complejo, aunque no cesemos en intentarlo.
pasamos la vida buscando y buscando comunidad. en los últimos años de ir a terapia, de estar en espacios colectivos, he intentado mucho crecer más allá de mis traumas, ser intencional en la forma en que navego los conflictos, llevar el cuidado pintado en el pecho siempre, pero con todo, he seguido sin saber qué pieza está fallando en este intento de encajar. a veces no surge porque no terminamos de ser del todo en el grupo de blanques cuir o en el grupo de heteras negras, otras si compartimos identidad y aún así no va palante. los espacios trans, racializados y negros estamos llenos de gente reventada por la vida, con muchas heridas infectadas. no necesariamente hemos aprendido dinámicas relacionales basadas en la comprensión y la compasión. las estamos aprendiendo ahora. es un movimiento valiente, pero también complejo, torpe.
veo cómo, muchas veces, solo quienes son más normatives o quienes, por una cosa o por otra, mejor saben adaptarse a ese baile social consiguen la comunidad, la familia elegida anhelada. aunque no dejamos de decir “la comunidad negra”, “la comunidad trans”, bla bla bla, la realidad es que muchxs estamos tremendamente solxs. y considero muy importante decirlo, que las conversaciones sobre estas fiestas no sean solo este meme:
porque sucede si, pero también existimos quienes estamos con dolor, quiénes no tenemos con quién cenar, quiénes vivimos en ruralidades o insularidades dónde nadie nos llama, quiénes tenemos la familia lejos o simplemente no tenemos.
y cuando llega un día como hoy y allá fuera todo es celebración, familia, familia, familia, amigxs y fiestas, une se pregunta qué significa estar aquí, con este cuerpo y esta historia.
nos merecemos tomarnos estos días como una pequeña celebración por seguir respirando.
por haber llegado hasta este punto con el ala rota.
por sostenernos como seres que aprendieron a sobrevivir antes incluso de aprender a jugar.
por seguir presentes en este plano del mundo, incluso en días como este.
nos quiero.



Muchas gracias por esto, he conectado con cada palabra ❤️🩹🫀🫂
Si y sí❤️🩹🫂